MOTO GUZZI 8V S.E.

Black Devil

Tras tres años con indumentaria verde “Tenni”, en conmemoración del famoso piloto italiano de entreguerras (Omobono Tenni), la serie especial de la tecno-custom de Guzzi se enfunda un traje negro y plata para mostrarnos su parte más deportiva.


Y es que además de bonita, esta Guzzi tiene otras muchas virtudes a resaltar. La Griso fue presentada allá por el 2002 en el salón de Munich como un prototipo, junto a la deportiva MGS-01, que a diferencia de la primera nunca llegó a comercializarse para su uso en calle. Fueron tales las alabanzas recibidas que, en poco más de tres años, estaba en los concesionarios con dos motorizaciones (1100 y 850cc) de 2 válvulas por cilindro. Tras ello, en 2007, la Griso era la encargada de presentar al mundo el nuevo motor de la marca del Aguila Alpina, el 8V, que aún hoy monta: se trata de un bicilíndrico de 4 válvulas por cilindro en la clásica posición transversal a la marcha, que cubica 1.151cc y entrega la nada desdeñable potencia de 110cv a 7.500rpm/min, todo un logro para un motor con refrigeración aire/aceite. Por último, hace tres años, llegaba una versión especial, la S.E., lanzada para saciar los paladares más exquisitos, y para este 2012 ha cambiado su librea verde por otra de nombre “Black Devil”. Con ella, se ha inundado de negro mate hasta el último rincón de la moto: el motor, el chasis, la caja de la instrumentación... todo es negro, salvo el depósito de gasolina, en donde se combina con plata, y las puntadas del asiento, que van en gris.


Con este nuevo color, en Moto-Guzzi se ha querido resaltar el aspecto más “salvaje” de esta naked, una moto que tras su apariencia tranquila, casi custom, debido a la distancia entre ejes y lo plana que es, esconde toda la herencia deportiva de una marca que no hace demasiado tiempo era toda una referencia entre los más rápidos.


Parte de ese “know-how” al que nos referíamos lo encontramos en su parte ciclo, donde toma protagonismo su espectacular chasis de acero de tubos redondos del que cuelga el motor y al que se fijan: su evolucionado cardan reactivo compacto (CARC) que hace las veces de basculante monobrazo, donde se fija un amortiguador pluri-regulable con depósito de gas separado y la imponente horquilla invertida de color negro, con barras de 43mm, también regulable, y su tija inferior de triple anclaje.


Siguiendo con este pequeño repaso a la parte ciclo, debemos mencionar una de las virtudes que tiene este modelo respecto al estándar, sus llantas de radios... simplemente preciosas, con arco de color negro, donde aparece el nombre de la marca en color rojo, y radios cromados que acogen neumáticos tubeless de 120/70 y 180/55, delante y detrás respectivamente, y sobre las que actúan unos eficientes frenos de la transalpina Brembo, compuestos por dos pinzas radiales de cuatro pistones y una pinza flotante de dos pistones para la rueda trasera.


Otra pieza que marca la diferencia con su hermana más modesta son los reposapiés racing, un toque de distinción que aumenta ese aire deportivo que se quiere conseguir con este modelo. Además de ser una pieza decididamente más eficiente en el momento de querer encontrar los límites a los más de 220Kg de peso de esta Guzzi, que una vez en marcha y aprovechando la mítica entrega de potencia de los motores de la marca, parecen bastantes menos, al igual que su distancia entre ejes (1544mm) que no penaliza para nada su uso en curvas de poco diámetro, donde se desenvuelve como pez en el agua. Resumiendo: la misma buena moto que ha sido la Griso 8V desde su aparición, pero con un toque de esnobismo que bien merece la pena.