DUCATI HYPERMOTARD 1100 EVO SP

Molto Divertente.

Presentada durante el Eicma del 2005, poco después se convertía en la primera supermotard de mil lanzada al mercado. Con su diseño trasgresor, fruto del lápiz de Pierre Terblanche, la Ducati Hypermotard es sin duda una de las referencias de la categoría y esta 1100 EVO SP el tope de gama.


Cuando el jefe de diseño de la casa boloñesa mostró a la prensa en el Salón de la Motocicleta de Milán el primer prototipo de la que iba a ser su última creación para Ducati, muchos creyeron que una supermotard de gran cilindrada era poco menos que un disparate: un precio elevado, más kilos de los deseados y falta de polivalencia, no podía ser buen equipaje para su futuro comercial. Pero el mercado decidió lo contrario y pronto los catálogos de muchas marcas se llenaron de motos similares: Aprilia, Ktm, Buell y últimamente Bimota y Huskvarna tienen sus propias interpretaciones, consiguiendo entre todas crear un segmento desconocido hasta el momento.


¿Que aporta una supermotard de mil?
DIVERSIÓN, sí, con mayúsculas. Hoy por hoy los propietarios de superdeportivas se encuentran con muchas trabas para hacer uso de ellas fuera de circuito, por un lado la cada vez más restrictiva legislación y por otro la escalada en prestaciones que han tenido en los últimos años han dado como resultado una migración de buena parte de sus usuarios a otros tipos de motos y uno de ellos ha sido las supermotard “gordas”. La razón: son motos con una buena cantidad de caballos, que disfrutan de componentes de calidad, con una estética muy cuidada y sobretodo muy divertidas. Todo esto lo encontramos en la Hypermotard 1100 EVO SP, una combinación de prestaciones y diseño de vanguardia, al que Ducati ha dado un plus de calidad, evidenciándolo con la inclusión de la mítica sigla “SP” en su nombre, denominación al que ha vuelto la marca italiana y que sirve para diferenciar sus productos más exclusivamente deportivos.


Receta boloñesa para una supermotard.
Es muy fácil: un chasis multitubular, como debe ser; un basculante monobrazo, para poder ver su preciosa llanta; una carrocería minimalista, pero con un toque de diseño italiano; una amortiguación de calidad, con suficiente recorrido; una salida de escapes doble por debajo del asiento, para recordarnos que se trata de una Ducati, y por último un bicilíndrico a 90º con refrigeración aire/aceite... Y voilà, una Hypermotard.
Pero en Borgo Panigale siempre se puede pedir más y para los paladares más refinados, hace un par de años lanzaron la SP. Las diferencias respecto al modelo estándar la ponen: su amortiguación de mayor recorrido, con un Öhlins trasero y unas barras Marzocchi con tratamiento DLC; un buen puñado de piezas en fibra de carbono como los guardabarros o las tapas de las correas; un par de pinzas Brembo monobloque con discos semiflotantes de 305mm de diámetro; unas llantas de aluminio forjado firmadas por Marchesini; unos Pirelli Diablo Supercorsa SP, que son autentica goma de borrar, y una espectacular librea con los colores Ducati Corse cubriendo toda la carrocería. El resultado, una auténtica joya que no deja a nadie indiferente.


¡¡¡Vamos a jugar!!!
La verdad es que la mejor definición que se le puede dar a esta moto es la de juguete. Según te subes a su elevado asiento, de 875mm de distancia al suelo, y la pones en marcha, se te pone una sonrisa de oreja a oreja. Es verdad que esta no es una moto para viajar, su posición de conducción es muy erguida y carece prácticamente de protección aerodinámica, lo que en autopista a más de 120Km/h pasa factura; tampoco es especialmente práctica para el uso diario, no tiene compartimiento alguno para llevar nada y su altura la penaliza para circular por ciudad con comodidad, aunque se mueve bien entre el tráfico, a pesar de sus retrovisores, al echar el pie a tierra te sobran 5cm de recorrido, y por supuesto no es una moto de campo. Entonces, ¿Para que sirve?... Para pasártelo como un enano en cualquier zona de curvas, ya sea en un circuito, a poder ser corto y revirado, o en una sinuosa carretera abierta.


Nosotros decidimos probarla en nuestra carretera de montaña preferida. Allí pudimos comprobar que se trata de una moto bastante fácil, a poco que tengas algo de experiencia. Simplemente debes olvidarte de que vas en una deportiva al uso y aprovecharte de la palanca que hace su ancho manillar y de su excepcional parte ciclo.


Otro factor a su favor es su motor: un bicilíndrico de Ducati, en su clásica disposición a 90 grados con refrigeración aire/aceite y una cilindrada 1.078cc, que entrega una potencia de 95cv a 7.500rpm, más que suficiente para el tipo de moto y uso. Como curiosidad, decir que se le han puesto dos dientes más a la corona, con lo que gana en fuerza, aunque pierde algo de punta de velocidad, lo cual se nota bastante respecto a otros modelos de la marca, y que obliga a trabajar más con el cambio y su embrague en seco, duro, pero efectivo cuando estás en faena.


Otro detalle que rápidamente notas es la tendencia de la horquilla a despegarse del suelo al abrir gas con decisión, esto obliga a conducir poniendo más peso sobre el tren delantero o simplemente a regalarle caballitos al público que seguro te estará mirando cuando te oiga, porque, que bien suena este motor y sobretodo en esta moto.


Para finalizar dos detalles: los reposapiés, 100% off–road con una pieza de teflón por debajo para que te acuerdes de que hay gente que va más fuerte que tu, hay que ser un máquina para tocar con ellos, y sus retrovisores... ¿Que podemos decir? O te gustan o los detestas, así son los diseños del sudafricano, que en este caso creó una de las motos más especiales y divertidas que hay en el mercado... ¿Jugamos?

Texto: Manel Hospido
Fotos: Eu Bermejo